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Salud y Ecología

Carta del Termalismo
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Hidroterapia, Ejercicio Físico y Salud
La Cura Termal en las Afecciones Osteo-Articulares de la Terdera Edad

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Afecciones Osteo - Articulares de la Tercera Edad

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Parte No.2
Parte No.3
Parte No.4

Parte No.4

Finalmente recordaremos que los baños, y en general, la aplicaciones hidroterápicas actúan según se sea temperatura pudiendo pasar de la estimulante y vasoconstrictora de las frías a la sedante y vasodilatadora de las calientes, determinándose en ambos casos respuestas generales de tipo regulador y compensatorio.

Debemos igualmente destacar por su interés en el tratamiento de los procesos osteoarticulares de la tercera edad, las aplicaciones de agua caliente sobre la piel y la balneoterapia con temperaturas por encima de la indiferente, determinantes de las respuestas vasodilatadoras y aumento de la velocidad de la sangre circulante, determinante de un modo de arterialización periférica, en la que intervienen una paralización de los estímulos vasoconstrictores, motivada por el calor local. Esta arterialización de la sangre mejora los cambios metabólicos y produce efectos sedantes y relajantes de la musculatura y ligamentos, en particular si estaban previamente contraídos, ejerciendo acciones analgésicas y de estimulación inespecífica . es igualmente destacable que estas aplicaciones producen una estimulación del parasimpático, liberándose acetilcolina, histamina y sustancia histaminoides que con sus efectos vasodilatadores periféricos, mejoran la irrigación de las zonas de correspondientes, así como el aporte de oxígeno y la eliminación de carbónico y catabolitos todas estas acciones más o menos locales, ponen en marcha mecanismos de respuesta más complejos y producen la estimulación diencefalo- hipofiso- suprarrenal con todas sus consecuencias, de todo cuanto sucede se deduce que mediante la adecuada utilización de la cura termal se pueden obtener efectos múltiples dimanados de la peculiar mineralización de las aguas utilizadas, de sus acciones mecánicas, dinámicas y térmicas, y de la indiscutible acción psicoterapéutica del torno balneario.

Entre los efectos mas destacables de estas curas podemos citar la facilitación de la movilidad del sujeto y de sus articulaciones; la restitución del sentido cinético, la disminución de las contracturas musculares, favorecer la irrigación sanguínea periférica mejorar la circulación retorno, disminuir las manifestaciones dolorosas, normalizar el equilibrio neurovegetativo con la consiguiente mejoría de los trastornos tróficos , mejorar el equilibrio psicológico y facilitar la creación de una conciencia colectiva y la educación sanitaria.

En todos estos efectos intervienen la acción de diversas practicas hidro y crenoterapias, fundamentalmente en forma de baños en piscina o en tanques de capacidad variables pero, a ser posible, que permitan la movilización del sujeto sometido a tratamiento las aplicaciones de forma de duchas y chorros a presión y temperatura regulable o bien en forma de duchas subacuáticas que permiten interponiendo un espesor variable de agua de baño, modificar la fuerza de persecución y alcanzar el efecto térmico junto a un suave masaje local. Es también de señalar efecto de las aplicaciones de peloides , barros o lodos por la persistencia de su acción muy superior a la de las hidroterapias habituales, esencialmente analgésica y anti- inflamatoria , finalmente la termoterapia mediante estufas secas ,húmedas o mixtas, en aplicaciones locales o generales, sucistan respuestas que pueden afectar a territorios circunscritos al tiempo que promover respuestas generales somáticas y psíquicas en todos los casos y como pone de relieve, las personas de edad avanzada que se sometan a curas termales deben ser vigiladas cuidadosamente aunque su estado de salud sea favorable, la tensión arterial y la función urinaria y la respuesta general.

Todo cuanto precede justifica, hasta cierto punto, la favorable acción del termalismo en la prevención y tratamiento de los trastornos del aparato locomotor en la tercera edad y su considerable valor en la rehabilitación funcional de estos sujetos, las aguas mineromedicinales, por sus componentes químicos y efectos mecánicos y térmicos, las técnicas hidroterápicas; la adecuada ordenación de las actividades diarias, la acción psicoterápica del ambiente balneario, la convivencia con sujetos afines en padecimientos y situación , las condiciones climáticas y un sin número de circunstancias concurrentes en la cura balnearia; favorecen a la acción terapéutica de las aguas y contribuyen a alcanzar una mejoría funcional y un peculiar estado de bienestar fruto de la acción global sobre todo organismo, tanto en la esfera somática como en la psíquica.

Este mero análisis de los factores que concurren en la cura balnearia permiten demistificar , el papel terapéutico de la cura termal, confiriéndole razones médicos- sociales de valor general en la tercera edad. Pero si nos limitamos a considerar sus efectos sobre posibles trastornos del aparato locomotor en las edades avanzadas , podemos destacar la acción facilitadora de la movilidad articular. Con la consiguiente mejoría en el trofismo del cartílago articular por el juego sucesivo de comprensiones en las superficies articulares, al tiempo que se evita la atrofia sinovial la retracción capsular y el deterioro tendinoso, indefectiblemente al uso insuficiente o deficitario de las articulaciones , propio de las personas de cierta edad, además de la movilidad facilitada en el baño y las complicaciones hidroterápicas , frenan la reabsorción ósea habitual de la osteoponía y reducen las complicaciones mecánicas de la osteoporosis, actuando sobre la fibra muscular estriada, aumentan su contenido proteico al mejorar su actividad metabólica , su eficiencia funcional según atestiguan las comunicaciones al congreso de gerontología celebrado en Berna en 1971, se acreditan una reducción significativa en la pérdida capacidad funcional del aparato locomotor y de otras múltiples funciones , con una apreciable mejoría polivalente que se refleja en forma de importante recuperación vital.

Ajustándonos pues al sistema locomotor y especialmente al dolor, la rigidez, y limitación funcional que suele acompañar a sus principales síndromes, la cura termal puede ser beneficiosa y por consiguiente recomendable.

  1. Calmar o mitigar el dolor, en este sentido los baños con aguas hipertermales y mejor si son radiactivas y las duchas suaves y curas de estufa, son sedantes y analgésicas.
  2. Combatir las contracturas, con tal fin los baños calientes, las duchas suaves a suave temperatura por encima de la indiferencia y las aplicaciones de vapor se comportan como antiespasmódicos , la peloidoterapia es también de gran eficacia.
  3. Mejorar la movilidad articular. En este caso el tratamiento debe ser en piscina o en tanque que permita la movilidad o su adecuado control. Esta es la cinebalnoterapia, en sus diversas modalidades.
  4. Combatir la inflamación. Cumpliendo a este respecto un papel importante los baños con agua o peloides radiactivos o las estufas, generales o locales, que aumentan la capacidad reaccional orgánica.
  5. Mejorar el condicionamiento psíquico mediante el adecuado ordenamiento de actividad y reposo que facilita el reequilibrio del YO y la transferencia , las duchas calientes y subacuáticas, son muy favorables a este respecto.
  6. Estimulación general o indiferenciada, determinada por la agregación que siempre suponen las prácticas hidroterápicas.

De todo cuanto precede se puede deducir. Que el termalismo en la tercera edad no se pude considerar como un periodo de vacaciones, las aguas- mineromedicinales, las técnicas hidrotermales , las ordenaciones de las actividades diarias , la acción sobre el psiquismo, la convivencia con sujetos que comparten situaciones semejantes, la educación sanitaria, son circunstancias de enorme valor en las personas de edad avanzada, atendiendo al aparato locomotor, es destacable la acción facilitadora de la movilidad y amplitud del desplazamiento articular, con la consiguiente mejoría del trofismo del cartiálogo y de las estructuras para- articulares. Frecuentemente afectadas por el envejecimiento y parcial inmovilización espontánea propia de las edades avanzadas, el ejercicio bien dirigido disminuye la reabsorción ósea y las complicaciones mecánicas de las osteoporosis, afecta la eficiencia muscular y la capacidad funcional y coordinación motriz . devolviendo al sujeto parte de su perdida de actividad , o por lo menos refrenando la disminución progresivas de capacidades. El envejecimiento articular genuino, la artrosis confirmada y la difusión articular , por menor utilización, sean las que fueren sus localizaciones, pueden aliviarse mediante el ejercicio seriado, debidamente ordenado, pero además es de gran importancia la acción general de la cura, mejoradora de la capacidad defensiva del organismo y capacitada para influenciar favorablemente ciertos desequilibrios neuropsíquicos subyacentes determinantes, muchas veces de expresiones clínicas por su localización e intensidad.

Con todo nunca debemos olvidar, que para un enfermo alcance los mejores resultados de un tratamiento, es siempre conveniente recurrir, juiciosamente, a todas las posibilidades terapéuticas y no reemplazar una técnica con otras, puesto que la adecuada asociación de procederes se pueden obtener considerables ventajas.

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