|

La Cura Termal en las Afecciones Osteo - Articulares
de la Tercera Edad
Parte No.1
Parte No.2
Parte No.3
Parte No.4
Parte No.2
La combinación de estas lesiones elementales
determina cuadros clínicos diversos, en las edades avanzadas,
que entrañan manifestaciones variables; pero lo mas frecuente
es la deformación del contorno óseo y la alteración
de la función articular, si bien su repercusión nosológica
diste mucho de ser siempre grave. Aun mas, en las personas de edad
avanzada las alteraciones óseas, en particular la atrofia
y la hiperóstosis son frecuentes y causa de deformación
extraarticular, pero muchas veces la falta de alteración
en el cartílago le confiere una peculiar sintomatología.
Por otra parte, es indiscutible el aumento de
procesos artrósicos con la edad, figurando la senectud entre
las causas de artrosis por la conjunción de factores metabólicos
y mecánicos. Con mucha frecuencia se asocian las ideas de
envejecimiento articular y artrosis cuando en realidad son coptos
diferentes ya que esta ultima puede darse a todas las edades y es
su característica la destrucción lenta y progresiva
de las superficies cartilaginosas de las articulaciones diartrodiales,
seguida de hipertrofia de las extremidades óseas en que asientan
los cartílagos alterados. Con todo, debemos insistir en que
el envejecimiento oteó-articular puede tomar el modelado
artrósico, esto es: deterioro del revestimiento cartilaginoso,
modificación condensante y quística del hueso subyacente
y formación de osteofitos marginales y como por otra parte,
en las personas de edad es muy frecuente la artrosis y poli artrosis,
se hace difícil dilucidar clínicamente si se trata
de una artrosis o de envejecimiento articular, aunque las bases
morfológicas y las expresiones nosológicas sean teóricamente
diferente.
Claro es que, además del envejecimiento
oteó-articular y la artrosis, en las personas de edad avanzada,
como en los jóvenes, se pueden dar todo tipo de afecciones
de aparato locomotor: reumáticas, infecciosas, tumorales,
etc., pero todas ellas no tienen mas particularidad que las que
le puede imprimir el recaer en sujetos que por su edad tienen una
capacidad reaccional que hace menos acusada la respuesta general
del organismo y mas lenta la evolución de los procesos, sin
que esto signifique menor malignidad.
Partiendo del hecho de que la vejez no tiene cura
y que no es posible hacer retrogradar los procesos involutivos o
la alteraciones irreversibles, sea la que fuere su localización
y circunstancia, vamos a intentar resumir las posibles acciones
favorables de la cura termal o balnearia en las afecciones oteó-articulares
o, con un concepto mas amplio, del aparato locomotor, en la tercera
edad.
Empezamos por destacar que en los sujetos de avanzada
edad se debe atender no solo la manifestación de la alteración
mas relevante mas o menos localizada sino a la totalidad del organismo
y, además, en su mas amplia concepción. Precisamente
en este enfoque hacia el sujeto global, encuentra la cura termal
su mayor trascendencia. Recordaremos que son muchas las fuentes
minero-medicinales fuente de salud, fuente de la juventud, fuente
de belleza, etc. Tales denominaciones se deben a que la resultante
de su utilización produce un estimulo general del organismo
y de sus mecanismos de defensa, que hacen experimentar al sujeto
una impresión subjetiva, favorable y, muchas veces, un bienestar
físico y psíquico, con sus correspondientes consecuencias
de orden social. Esto es : una mejoría en el estado de salud
integral (Armijo 1).
En un orden mas concreto, recordaremos que las
aguas minero-medicinales siempre se han considerado como terapéutica
de los cronicismos y, precisamente en los sujetos de avanzada edad
este momento evolutivo de la enfermedad alcanza su mayor incidencia.
Por consiguiente, aunque nunca sea de esperar la vuelta a la normalidad
de una situación involutiva, degenerativa o alterante de
carácter irreversible, se pueden alcanzar considerables beneficios
con la utilización adecuada de aguas minero-medicinales en
los organismos envejecidos. A este respecto podemos destacar que
el tratado francés de Hidrológica Medica, Establece
que uno de los dominios donde las curas termales prestan mejores
servicios es, precisamente, el de la geriatría, destacan
el hecho de que la proporción de los sujetos de la tercera
edad que como asegurados sociales, han asistido a estaciones termales
francesas, ha pasado del 19% al 32% en el periodo de 1961 a 1968.
Limitándonos a considerar los cuadros más
típicos de envejecimiento- oteó articular a nivel
del hueso, del cartílago, de la sinovial o de las formaciones
para- articulares, bien sea en los cuerpos vertebrales, discos o
articulaciones diartrodiales ( cadera, rodilla ,hombro etc.) sincondrales
o de cualquier tipo, las aplicaciones de aguas- mineromedicinales
permiten obtener, además de los efectos mecánicos
y térmicos, los determinados por la compleja mineralización
en equilibrio natural de las aguas, siendo destacar la acción
sedante de las aguas radiactivas y de las cálcicas ( bicarbonatadas,
o sulfatadas, ) y la estimulante de las cloruradas, sódicas,
sulfuradas y carbogaseosas.
Se podría objetar en este momento que los
efectos de la mineralización de las aguas, perfectamente
admisibles en la administración por vía oral, se hacen
mas dudosos en las aplicaciones. Drexel. Dirgamil, nohara, Dubarry,
con los elementos marcados, acreditan la posibilidad de paso a través
de la piel, aunque el mecanismo sea muy complejo puesto que intervienen
la relación de gradientes, el grosor de la piel, la temperatura,
la vascularizacion la hidratación de las células externas
y de la sustancia fundamental rica en materiales, hidrófilos,
la impedancia a nivel de la "zona barrera" Ph y potencial
redox del medio etc. con todo, la absorción a través
de la piel es siempre pequeña pero esto significa que carezca
de interés , puesto que sea de la paradoja de que los elementos
absorbidos por esta vía muestran una gran actividad, sin
duda por la acción de refuerzo que siempre supone la vía
transcutánea.
Arriba
|