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La Cura Termal en las Afecciones Osteo-Articulares de la Terdera Edad

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La Cura Termal en las Afecciones Osteo - Articulares de la Tercera Edad

Parte No.1
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Parte No.1

Si admitimos que la gerontología y la geriatría se ocupan, se ocupan respectivamente de las normas higiénicas y de las peculiares características de la enfermedad en la tercera edad, se favorece la idea que la cura hidrotermal o balnearia, de siempre considerada terapéutica de los "cronicismos", pueda prestar a esas ramas del conocimiento medico, una valiosa ayuda. El valor de tal circunstancia lo acredita el hecho de que la importancia de la gerontología y geriatría se acrecienta día a día, por el incesante aumento de la vida media del genero humano.

Estudios estadísticos llevados a cabo en Breslau (Alemania ) demuestran que la duración media de la vida en Europa, que era de 44.6 años en el siglo pasado, alcanzo los 57 años en 1920, los 65 años en regi1940 y los 71 en 1975. Por otra parte, se calcula que en el año 2000, un 16% de la población mas de 100 millones de sujetos, tendrá edades avanzadas, un 50% delos mismos por encima de los 70 años (Reichel 25).

Vemos, pues, la enorme importancia social de la tercera edad y tanto mas en cuando la vejez es algo incontrovertible.

 
     

La vejez es la fase final de un programa prefijado genéticamente e inalterable, aunque su ritmo de implantación varié de unos sujetos a otros y este condicionado por múltiples circunstancias.

El intento de combatir la vejez es idea peregrina, pero en cambio es de mayor el tratar de determinar y conocer cuando pueda hacerla mas amable y llevadera, ya que, como admite la sociedad Americana de Gerontología, " ya que no podemos añadir años a la vida añadamos vida a los años, por la misma ley de vida todo individuo pasa inexorablemente por las fases de crecimiento y desarrollo, madurez y plenitud y, finalmente, de declinación de capacidades y reservas (Blanco Soler 5) etc.

 

Precisamente esta ultima fase constituye la tercera edad que conlleva el envejecimiento y supone para muchos sujetos un considerable menoscabo de su personalidad que les sume en el aislamiento, el desinterés, la desilusión, el fracaso...,etc. Afortunadamente esta situación de derrota no es la normal y para no pocos la Tercera Edad es momento de plenitud afectiva-experiencial, fecunda y creadora. Todos conocemos y podíamos citar, ancianos que siguen ocupando lugares privilegiados en las ciencias, las artes, la política, etc.

Con todo, es forzoso admitir que, aunque con limites muy variables, la tercera fase de la vida llega y se implanta en todos los sujetos, considerándose como barrera teórica de la Tercera Edad, los 65 años. De manera gradual y progresiva disminuyen las aptitudes y capacidades físicas y mentales lo que se manifiesta en forma de astenia, menor vigor muscular, menor resistencia al esfuerzo físico, menor poder de recuperación, disminución de la visión, audición, libido, etc., trastornos diversos del metabolismo (calcio, glucidos, lípidos, etc.) tendencia a la melanodermía, alteraciones de la efectividad, de la memoria, del sueño, etc.,llegándose a una peculiar situación biofísica y aun especial devenir vital, etc.

Es difícil explicar la causa del envejecimiento, aunque sea clara la correlación con determinados procesos orgánicos y bioquímicos siendo destacable que los cambios regresivos mas relevantes se relacionan con la gradual desecación y disminución de la capacidad homeostática y auto depuradora, etc., pudiéndose admitir que ninguna estructura es respaldada por la involución, aunque los cambios se pueden implantar con ritmos muy variables.

No es nuestro intento, en este momento, revisar las alteraciones que puede determinar el paso del tiempo por el organismo humano; pero consideramos de interés destacar las consecuencias que puede tener sobre el sistema locomotor, entendiendo como tal esa unidad bien definida desde el punto de vista genético, orgánico y funcional, constituida por los huesos y articulaciones como parte pasiva y la musculatura como parte activa, del conjunto arquitectónico que interviene en la realización de los movimientos voluntarios y en el mantenimiento de la posición o postura del individuo. Además, no debemos olvidar que toda una larga serie de estructuras tales como las fascias, tendones, bolsas sinoviales, etc., intervienen igualmente en las funciones del aparato locomotor que tampoco podría cumplir con su función especifica si no dispusiera de la adecuada irrigación sanguínea e innervación nerviosa.

Pues bien, el envejecimiento en el aparato locomotor esta esencialmente condicionado, por tres tipos de factores: bioquímicos con dependencia genética; metabólicos de origen interno (endocrino o nutricional) o externo (toxico o medicamentoso) y mecánicos (disarmonicos, traumáticos, funcionales, etc.) dado que estos distintos factores intervienen en proporciones distintas en cada sujeto, el envejecimiento toma un carácter toma un carácter individual o personal aunque obedezca a patrones determinados así: el hueso es característica la disminución progresiva de la cantidad de tejido óseo, cortical y esponjoso; la osteoporosis; la osteogenesis extrínseca a nivel de las zonas de inserción tendinoligamentosa y condensación ósea. En el cartílago pueden encontrarse modificaciones cualitativas, y cuantitativas del contenido en mucopolisacaridos ácidos, degeneración y, a veces condrocalcinosis. En la sinovia, hiperplasia reaccional inducida por la alteración del cartílago degenerado. En los tendones, dehiscencias, roturas fibrilares y hasta necrosis. En la musculatura pueden aparecer infiltrados, lesiones degenerativas; pero aunque se conserve la normalidad de la fibra muscular pueden producirse reacciones músculo-tendinosas (tendomiosis), asociadas a tendionosis y tendoperiostosis. Finalmente, en los tejidos blandos peri articulares (conjuntivo y adiposo) pueden aparecer nódulos fibrosos, hiperplasias, edemas, etc., determinantes de retracciones y atrofias.

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