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Introducción
En las Lesiones Articulares
En las Lesiones Musculares
En las Lesiones Musculares
Que son las que mayor frecuencia se presentan
en el deportista y por tanto, las que más constante y mayor
atención merecen, primero por que la prevención de
las mismas debe constituir una preocupación permanente del
médico deportivo y luego por que un tratamiento incorrecto,
o lo que es más frecuente, incompleto de estas lesiones,
se traduce en una prolongada situación de inactividad del
deportista.
Las lesiones musculares puras son; la ruptura
de miofibrillas, la ruptura de fibras, la ruptura parcial y la ruptura
parcial del músculo. En estas dos primeras entidades, el
tratamiento ha de consistir inmediata de frío (hielo o agua
en baño muy frío) para tratar de cohibir la hemorragia,
evitar la equinosis tardía, mitigar la inflamación
y la aparición del edema. Posteriormente se trataran con
aplicaciones de calor, reposo, baños salinos también
calientes y antiinflamatorios. Las rupturas parciales y totales
tributarias de tratamiento quirúrgico, en su fase de rehabilitación
necesitan también el mismo tratamiento de baños salinos
calientes antiinflamatorios.
La hidroterapia aplicada a las lesiones musculares,
permite una precoz contractilidad suave y lentamente progresiva
de las fibras musculares, individualizándola, lo que va a
evitar la formación de adherencias interfibilares que iba
a traducirse en el temido espantamiento muscular. Evita también
las adherencias al hueso subyacente y la limitación articular
que conlleven estas adherencias.
Con el tratamiento hidroterapico también
se elude la incorporación de sustancias minerales a la masa
muscular, sobre todo el calcio, como ocurre en la miositis osificante
en el pellegrini steida. Estas complicaciones provocadas por la
aplicación de masajes intempestivos, intencionados o no.
A veces, una escayola mal colocada o floja, produce un masaje no
intencionado en el ligamento lateral interno de la rodilla que va
a desarrollar una calcificación del mismo, determinado un
pellegrin steida. Si este masaje intencionado o no, se efectúa
en una lesión muscular, vecina a una superficie ósea,
puede provocarse un deposito de calcio en la masa muscular, dando
lugar a una miositis osificante o a una adherencia de la superficie
vecina del vientre muscular al hueso, que determina una impotencia
funcional y una limitación del movimiento articular de la
articulación próxima. Estas complicaciones de malaprasis
son imposibles, o al menos muy difíciles, en la administración
de un tratamiento de hidroterapia.
Hay dos entidades patológicas en el músculo,
que aún siendo las de menos entidad nosologicas, ya que en
ninguna de ellas existe lesión anatómica alguna, porque
todas sus fibras musculares están integras, que son las que
más demandan el tratamiento de hidroterapia. Me refiero ahora
a la miogelosis y a la contractura fibrilar.
La primera es la alteración del estado
físico de las sustancias intesticiales del músculo,
que de un estado de solución fisiológica, pasan a
un estado de gel por efecto de un enfriamiento brusco, después
de haber realizado un esfuerzo muscular mas o menos intenso, o de
haber permanecido en una posición forzada algún tiempo.
Se traduce clínicamente en dolor agudo
en el músculo afectado, una muy importante impotencia funcional
y una intensa contractura. Los músculos más afectados
son: el esternomastoideo y los paravertebrales lumbares.
La contractura muscular se produce por cualquier
tipo de agresión que recibe el músculo, desde agentes
físicos, químicos, focos infecciosos, procesos reumáticos,
traumáticos, en la practica deportiva en terreno duro, poco
o nada elástico y fundamentalmente por estiramientos en frío
o con el músculo cansado y en el sobreentrenamiento. Esta
contractura apárese bruscamente, es dolorosa, produce una
incapacidad funcional de la zona afectada, se palpa con facilidad
y es la que se conoce en el argot deportivo como "tirón
muscular".
Interesa describir aquí otro estado patológico,
muscular, en el que está muy indicada la hidroterapia. Se
trata de la hidroterapia muscular generalizada, que presentan algunos
deportistas. Son individuos en los que se observan toda su masa
muscular endurecida, hipertónica y contracturada, con gran
dificultad para la relajación. Ellos mismos confiesan su
incapacidad o dificultad para relajarse, esta contractura generalizada
puede ser de orden constitucional en algunos casos, (no hablamos
de patologías que cursan una hipertonía muscular)
y en deportistas, la sufren fundamentalmente los sobreentrenados
con el músculo cansado crónicamente o después
de grandes ejercicios y cuando se ven afectuados por un componente
psíquico, generalmente con una fuerte carga de ansiedad,
frecuentemente ante la responsabilidad de la prueba. Es imposible
la buena practica de algún deporte si no se hace con soltura
y relajamiento muscular. En los deportes de fuerza, es muy difícil,
para el que no tenga una técnica depurada, el compaginar
esta soltura muscular con la contracción fibrilar enérgica
que debe proporcionar la fuerza necesaria en el movimiento o golpe
de que se trate realizar. Es imposible, contracturado, realizar
bien el gesto deportivo. Aquí reside, a veces, la diferencia
del profesional y el amateur. En estos casos recomendamos el baño
caliente y el intento de relajación muscular total física
y psíquicamente. A este fin les indicamos y recomendamos
la utilización de técnicas sencillas de relax en la
vertiente física y también, naturalmente en la psíquica,
con lo que se consigue, ayudándolo, con ligeros masajes,
ir venciendo esa contractura localizada y generalizada.
Pero quizá en la situación en la
que es más importante por mas necesaria la incorporación
de la hidroterapia en el deporte sea en la recuperación,
ya no hablamos de rehabilitación del deportista después
de cada acto de competición o después de una serie
de actuaciones deportivas, incluso al final de la temporada física.
Es curioso pensar que toda acción de entrenadores,
técnicos, preparadores físicos y médicos con
el deportista, van encaminados a seguir un estado de forma física
que permite la consecución de los mayores éxitos y
que en todos esos afanes decaigan en su interés en la recuperación
posterior al esfuerzo realizado a fin de alcanzar nuevamente el
estado de máximo rendimiento. Y, sin embargo, cuando los
médicos hacemos una evolución de la condición
física y de las capacidades de los deportistas, lo hacemos
siempre en función del grado de recuperación que posean,
ya que estos nos permiten conocer la capacidad de adaptación
del organismo del deportista al esfuerzo.
Después del intenso ejercicio realizado
nos encontramos con un deportista sumido en un estado que podemos
denominar como síndrome general del cansancio, creado por
el gasto energético, la deshidratación, la perdida
de iones sobre todo sodio y potasio, el aumento de la lactacidemia,
la deuda del oxigeno contraida con predominio del CO2, aunque sea
por poco tiempo, la discreta o gran acidosis (según la intensidad
del esfuerzo realizado) la concentración psíquica
y las situaciones emocionales vividas en el acto deportivo, sobre
todo en el de competición (stress), determinan todo ello,
este estado de síndrome general de cansancio.
Aprovecho la circunstancia para hacer la diferenciación
entre cansancio y estadio de fatiga, considerando a este ultimo
como un estado patológico de claudicación de los mecanismos
fisiológicos de recuperación, el estado de fatiga,
bajo el punto de vista medico, es irreversible y conduce a la muerte.
En esa triste muerte que se produce en los deportistas que usan
del doppping, cuyos efectos borran la sensación celestésica
del cansancio y que les permite continuar el ejercicio sin hacer
caso a la alarma que suena en este estado que les sumirá
en la fatiga de la que no saldrán.
Para la recuperación del estado de cansancio
aparte de la reposición de líquidos e iones y de la
oxigenación fisiológica que comienza inmediatamente
lo que realmente va a reparar al organismo en este estado es el
disfrute de un buen reposo que será capaz de normalizar en
el individuo entrenado, en muy poco tiempo, su trastocada economía.
Es indudable que el mejor reposo que se le pueda proporcionar al
deportista y él más absoluto es el que va a encontrar
en el sueño natural, que debe ser alcanzado también
por medios naturales. En este punto nos vemos obligados a llamar
la atención sobre la huida que ha de hacerse de facilitar
paraísos artificiales con el empleo de sustancias farmocologicas.
El baño caliente y un suave masaje proporcionados
en un ambiente de penumbra y en ausencias de ruidos, será
un magnifico camino que nos conduce a conseguir ese sueño
reparador, pues de todos es conocido que el calor, que no ha de
ser excesivo, la disminución de la fuerza de la gravedad
y el masaje suave (cuidado con los malos masajes, que pueden convertirsen
en verdaderas palizas y ejercer efectos excitantes) proporciona
un efecto de inhibición cortical que índice inmediatamente
al sueño.
Estas prácticas de recuperación
deben ser aplicadas no-solo inmediatamente después de realizado
el ejercicio si no también en días sucesivos hasta
que el deportista se encuentre nuevamente recuperado (pensemos en
deportistas que practican ejercicios de gran potencia y larga duración
por ejemplo maratonismo que necesitan incluso meses para recuperarse
de su titánica carrera) hasta que el deportista este nuevamente
recuperado.
Insisto que la recuperación del deportista
debe ser uno de los objetivos prioritarios en una planificación
bien concebida de la preparación física psíquica
del deportista. En este sentido se ha llegado a afirmar, y fue objeto
de polémica, el hecho que si las concentraciones de los deportistas
son más convenientes antes o después de la prueba.
Estamos convencidos que la balneoterapia es de
suma utilidad en el deporte, los deportistas que puedan hacer uso
de este tipo de tratamiento se beneficiaran de sus efectos, por
lo que recomendamos a los clubs a los que su economía se
los permita, visiten los balnearios, algunos ya lo hacen y otros
tiene en sus instalaciones dependencias que recuerdan a establecimientos
de este tipo. También les recomendamos a los deportistas
que por proximidad a su domicilio tengan fácilmente acceso
a un balneario en donde beneficiarse de estos tratamientos.
Termino con el testimonio de un campeón
mundial, el gran ciclista francés Lousion Bovet, ganador
6 veces de la vuelta ciclista a Francia, valoraba y brindaba sus
triunfos a su masajista, el cual, tan pronto terminaba su etapa
lo alejaba del ambiente excitante de la meta, de los aficionados,
de los periodistas y de la ruidosa reunión, abrigándolo
con una manta y conduciéndole al hotel donde, en penumbra,
en silencio y en baño caliente, le proporcionaba un suave
masaje que le sumergía en un profundo sueño inmediato
que le duraba hasta pocas horas antes de comenzar nuevamente su
enérgico trabajo en unas condiciones de recuperación
en las que el cifraba sus triunfos.
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