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La Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza
Víctor Zuluaga Gómez
Historiador
Pretendo con este trabajo aportar algunos elementos
de juicio basados en documentos de primera mano, para apoyar la
hipótesis de que el sitio en el cual fue fundada inicialmente
la ciudad de Cartago, es el que en la actualidad ocupa la ciudad
de Pereira, y además que la plaza principal de la antigua
ciudad, coincide con el marco de la actual Plaza de Bolívar.
En cuanto se refiere a la Catedral de Nuestra
Señora de la Pobreza, haremos referencia a los documentos
que nos permiten inferir que los hallazgos de restos humanos confirman
la existencia de un Monasterio-Iglesia de los Franciscanos, construido
a finales del siglo XVI.
La Fundación de Cartago
Tanto los cronistas españoles que estuvieron
presentes en la fundación de Cartago por el Mariscal Robledo,
así como aquellos que la visitaron posteriormente, están
de acuerdo en señalar que dicho poblado estaba ubicado entre
dos ríos, a saber el Otún y el Consota. Al primero
lo llaman río Grande, especialmente Pedro Cieza de León,
y al Consota lo llaman por el mismo nombre ya que procedía
del cacique Consota, jefe de uno de los grupos que habitaba la actual
área de Pereira. Veamos: Cieza de León dice que Cartago
"...está asentada en una loma llana, entre dos arroyos
pequeños, siete leguas del río grande de Santa Marta
(Río Cauca), y cerca de otro pequeño (Egoyá),
del agua del cual beben los españoles; este río tiene
siempre puente de las cañas gordas que hemos contado..."
Posteriormente, cuando hace alusión a la entrega de tierras
a los españoles fundadores, habla del río Grande,
refiriéndose al Otún.
La descripción que hace Sarmiento a nombre
de Jorge Robledo es mucho más vaga que la de Cieza de León,
pero las distancias con relación al río Cauca (que
en las crónicas lo llaman río Grande de Santa Marta)
coinciden: "La ciudad de Cartago está poblada a catorce
leguas de Santa Ana (Anserma), donde los términos de la una
y la otra es un brazo del Río Grande, que sale a Santa Marta,
que nace en la provincia de Popayán; dícese la provincia
donde está la ciudad de Cartago, Quimbaya; está a
nueve leguas desde el Río Grande; está arrimada a
una Sierra muy nevada; la tierra es más llana que la de Santa
Ana, sino que toda está llena de cañaverales y entre
ellos tienen los indios hechos sus pueblos; porque descienden de
esta sierra nevada muchos ríos pequeños, que van a
dar a este río y pasan por esta provincia donde se hacen
muy grandes, negros y ríos, donde los indios tienen sus sementeras
y granjerías y grandes arboledas de frutas"
En donde existe alguna discrepancia, sobre todo
en los historiadores actuales, es, en lo que se refiere al sitio
exacto en donde fue fundada Cartago. Pienso que uno de los elementos
que pudo haber producido conceptos equivocados es el relacionado
con un sitio en donde inicialmente se pensó en fundar la
ciudad, y ubicado en la margen derecha del río Otún.
Estaríamos hablando de una zona cercana al actual "Frailes"
en Dosquebradas o en el área que hoy corresponde a "Ciudad
Boquía". Veamos cómo reseña Friede este
aspecto: "El Comendador Fray Juan de Torre-Blanca pidió
una estancia de veinte hanegas de tierra para fundar monasterio
y casa de Nuestra Señora de la Merced, que fueron, pasando
el río, por el camino del puente, donde se quiso fundar la
ciudad, lindando por una parte, fenecida la estancia de Su Señoría
desde la quebrada de las Cañas Gordas hasta el río
Grande." Cuando se habla de la quebrada de Cañas Gordas
puede estar hablando de "Dosquebradas" y el río
Grande es el río Otún, pues si se hubiera referido
al río Cauca hubiera dicho río Grande de Santa Marta.
Desde mi punto de vista existen varios argumentos
que respaldan la afirmación sobre la coincidencia que hubo
en el trazado inicial de la ciudad de Pereira con la antigua Cartago,
en donde se puede afirmar también la coincidencia entre las
plazas principales.
Debido a la carencia de planos de la antigua ciudad
y a la pérdida de los documentos relacionados con la primera
fundación de Cartago, es necesario recurrir a las descripciones
que de la ciudad, se han hecho. La primera gran delimitación
de la antigua Cartago está dada por su circunscripción
a los ríos Otún y Consota y luego, el hecho de haberse
construido cerca de la quebrada de Egoyá, "de la cual
se surtían de agua los españoles", según
las crónicas. Ahora bien, cuando el Oidor Lesmes de Espinosa
ordenó la fundación del pueblo indígena de
Nuestra Señora de las Nieves , en un sitio cercano a Cartago,
los cronistas nos dejan una relación del hecho, que es bien
esclarecedora para la ubicación de Cartago.
Conviene primero hacer alusión al cerro
Peón, que se encontraba ubicado cerca de la vieja Cartago
y que para mí es el que hoy conocemos como El Mirador. En
el año de 1602 se produjo (en el mes de octubre) la toma
de Ibagué por los pijaos y su destrucción. Este hecho
llenó de pánico a los pobladores de Buga, Cali, Anserma
y Cartago. Tanto, que a raíz de esta situación, los
pobladores comenzaron a pensar en trasladar la ciudad a los sitios
llamados de Las Sabanas (donde actualmente se encuentra la ciudad
de Cartago). Pienso que este hecho fue sólo una excusa para
realizar un proyecto que de tiempo atrás tenían los
españoles, como era el de abandonar la antigua Cartago ya
que la población aborigen prácticamente se habían
extinguido y de otro lado, en las Sabanas había prosperado
la actividad ganadera de una manera inusual.
La carta que envió el Cabildo de Cartago
en el mes de diciembre de 1602 a la Real Audiencia decía:
" Luego este Cabildo apostó un indio, para que a la
ligera lleve este despacho a la ciudad de Popayán, a donde
tenemos noticia que está presente el Gobernador y saldrá
el mensajero esta noche sin falta y besamos a Vuestra Alteza los
pies y manos por la merced y amparo en que tratan de urdirnos, hostigada
y afligida de estos crueles guerreros (se refieren a los pijaos)
con tantos robos y muertes como hacen en su comarca, hasta ponerse
en un cerro que llaman Peón, que está encima de la
ciudad, y allí dar voces amenazando, que la han de quemar..."
El cerro del Peón, era el que se encontraba
al Oriente de la ciudad, pues en otro documento se confirma tal
posición, al hablar del sitio en donde fue fundado el pueblo
de indios de Nuestra Señora de las Nieves, ubicado entre
las quebradas de Egoyá y Begayá (hoy conocida como
La Dulcera): "Allí, en los llanos de Las Salinas, que
tiene en frente el cerro de Peón, mirando el nacimiento del
Sol (Oriente), eligen de común acuerdo el sitio preciso para
erigir el pueblo, bañado por dos quebradas de agua dulce:
Egoyá, por el lado de Cartago, y, Begayá, hacia la
montaña..." .
Fue José María del Campo y Rivas,
oriundo de Cartago, un personaje notable en su época y quien
escribió un libro sobre la Catedral de Nuestra Señora
de la Pobreza. El mismo autor visitó desde la actual Cartago,
las ruinas de Cartago Viejo a finales del siglo XVIII y "señaló
que se habían encontrado restos de los implementos utilizados
por los funcionarios de la Casa de Fundición que había
funcionado en la antigua ciudad, así como restos de algunas
edificaciones. Dice el citado autor: "La gente de Robledo decidió
fundar en la parte más llana a la consabida Cartago Vieja,
que permaneció algunos años en el mismo sitio de su
fundación, y en la presente sólo existen unos pocos
fragmentos o escombros de sus edificios y algunos cortos vestigios
de la muralla que la guarnecía. Sus reliquias se han sepultado
en la espesura del bosque o montaña, por la cual he transitado,
como fue por los años de 1775, aun era camino desde la Nueva
Cartago para Santafe y Cartagena" .
En años posteriores, don Heliodoro Peña,
funcionario caucano residente también en la actual Cartago,
visitaría las ruinas de la vieja Cartago y nos dejaría
noticias sobre ella, que permiten inferir que el centro de la ciudad
actual y específicamente la Plaza de Bolívar coincidía
con la Plaza Mayor de la antigua Cartago. "Ya en el año
de 1825, algunos individuos, entre ellos el señor Manuel
José Etayo, en busca de lugares fríos en donde no
penetrara la langosta, plantaron sementeras por esos lugares, y
como estuviesen allí estacionarios dieron en hacer excursiones
por las montañas, y en una encontraron las ruinas de la ciudad:
muros derruidos, naranjos cargados de frutas, bases de columnas
y una pila que hoy está sirviendo" La pila para abastecer
de agua a la ciudad, no podía estar funcionando en sitio
distinto al de la plaza principal, tanto de la antigua ciudad, como
de la actual, teniendo en cuenta la costumbre española de
hacer provisión de agua en la parte central de los poblados,
costumbre heredada por los criollos. Es preciso recordar que esa
pila proveyó de agua por mucho tiempo a Pereira, por medio
de agua que se transportaba, según los datos de don Ricardo
Sánchez, por medio de canales elaborados en madera (1880)
y luego por conductos de barro. El mismo Sánchez hace alusión
a la famosa "Pila", que por lo general permanecía
sin agua, debido a las continuas roturas de los canales de conducción
.
La Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza
Don Heliodoro Peña plantea en su libro
de historia y geografía que en el antiguo Cartago existieron
varias iglesias y conventos. Veamos: "Existían tres
o cuatro templos, denominados: Iglesia mayor, San Antonio, Santa
Lucía y otros cuyos nombres no han podido averiguarse, un
cementaerio y un convento de Franciscanos que tuvo como primeros
guardianes a los RRPP Juan de Torre Blanca y Fernando Macías
Escobar. El primer cura de alma fue el Presbítero Doctor
Don Francisco Frías" . A pesar de la opinión
tan respetable de quien tuvo el privilegio de consultar los archivos
de la antigua ciudad, lo cierto es que cuando se hace un recorrido
minucioso por los archivos históricos de Bogotá y
de la ciudad de Sevilla, es difícil sostener la existencia
de varios templos y conventos en la ciudad. Así lo plantea
Friede, uno de los más acuciosos investigadores de esta región.
Es posible hablar de dos conventos: el de los franciscanos y el
de los mercedarios, de los cuales se encuentra un respaldo documental.
Con relación a las iglesias, es también factible hablar
de varias, siempre y cuando las pequeñas capillas que existían
en los pueblos de indios cercanos a Cartago, se censaran con la
misma importancia que podría tener una Iglesia Mayor. Un
fraile que fue cura de la ciudad y luego vivió algunos años
en ella nos dejó el siguiente testimonio a la altura de 1572,
en el cual habla de la existencia de una parroquia: " sácase
cada año de este pueblo en la labor de minas de oro que tiene,
treinta mil pesos poco más o menos; vale el beneficio de
la iglesia de este lugar, 400 pesos, los 250 pesos pagan los vecinos
de cofradías que ellos tienen y el cura les dice las misas..."
.
A continuación anotaré algunas citas,
de las muchas que hace Juan Friede al hablar de la historia eclesiástica
de Cartago Viejo, en las cuales en forma reiterada habla del "cura
de Cartago" y no, de los "Curas". Veamos: "En
1604 aparece como vicario de la iglesia de Cartago el Padre Lázaro
Marín..." "En 1608 oficia en la iglesia de Cartago
el Padre Juan de Moreta. El guardián del convento era entonces
fray Fernando Macías Escobar...". "Desde 1624 a
1626 oficia el presbítero Juan de Avalos Guerrero..."
Como se puede ver, se habla del cura, en singular y también
"del Convento" y no "Conventos.
De acuerdo con los datos de Peña Durán,
autor ya citado, los franciscanos llegaron en el año de 1573
a Cartago a tomar posesión de un lote donado por uno de los
fundadores de la ciudad, don Francisco Vélez. El objetivo
era construir en dicho lote un convento con su respectiva iglesia.
Fray Luis Carlos Mantilla transcribe así el acta de posesión
de dicho lote: "Las formalidades de la toma de posesión
de dichos solares se llevaron a cabo dentro de una candorosa pero
solemne función religiosa que congregó al incipiente
vecindario de Cartago: en las horas de la mañana del domingo
15 de noviembre de 1573, después de la misa que celebró
el Mercedario Fray Juan de Fuenmayor, párroco de la localidad,
salieron los feligreses en procesión con la cruz alta y clamor
de campanas, cantando alabanzas por la plaza, en dirección
de la calle del Capitán Nicolás Martín, llamada
Santa Catalina del Monte Sinaí. Del lado opuesto de la misma
calle salieron a encontrar la procesión los franciscanos
Fray Gregorio Fernández, Guardián del convento de
la vecina Anserma, que había venido a la ceremonia en su
calidad de comisario de las provincias de Antioquia y Popayán,
y Fray Pedro Palomino, que iba a ser nombrado primer superior del
convento cartagüeño..." . Nótese bien que
el documento hace Alusión al canto de alabanzas "por
la plaza" y en dirección de la calle del Capitán
Nicolás Martín, llamada Santa Catalina del Monte Sinaí.
Me parece que si habla de "la Plaza", está hablando
de la plaza "Mayor" y en este caso la calle principal,
de Santa Catalina, sería la hoy conocida como carrera séptima.
Más adelante el mismo franciscano hace
alusión al hecho de que el convento de los franciscanos fue
colocado bajo la advocación de Santa Catalina del Monte Sinaí,
pero su nombre fue cambiado por el de "San Antonio". Lo
anterior constituye uno de los elementos en los cuales Heliodoro
Peña se basó para hablar de otro convento conocido
con el nombre de San Antonio, cuando en realidad era el mismo convento
de San Francisco, como de ordinario se le conocía.
Lo cierto es que la en el mismo año de
1573 el cabildo de Cartago solicitó a la Corona española,
el auxilio para construir la iglesia y el convento de los franciscanos.
El Rey ordenó que los costos de dicha iglesia se repartieran
entre la Corona, el cabildo y los indígenas. Pero, tal como
lo dice Juan Friede, dicha orden no se cumplió ya que en
el año de 1588, "...el procurador Francisco Velásquez
pidió que el edificio de la iglesia se hiciese de ladrillos
y con techos de tejas, solicitando al mismo tiempo que se concediese
para ornamentos, los novenos de los diezmos que pertenecían
al Rey" .
Conviene anotar el hecho de que antiguamente era
muy normal el que los entierros se realizaran dentro de los conventos
religiosos, y para tal efecto los monjes disponían de grandes
fosas en las cuales amontonaban los cadáveres y los cubrían
con cal, de tal manera que con el tiempo se iban apilando de una
manera ordenada las osamentas, en unas especies de criptas destinadas
para tal fin. Esto puede explicar el hallazgo de varios restos humanos
en las excavaciones que se han venido realizando en la Catedral
de Pereira. El hecho de haber encontrado restos de ladrillos y osamentas
pertenecientes a una época anterior a la refundación
de Pereira, confirman la existencia de la IGLESIA MAYOR, de la cual
nos hablan los documentos, en el mismo sitio en la cual se ubica
la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza.
Por último, con relación al cambio
que se produce del nombre de la patrona de la Iglesia, a saber,
"Virgen del Rosario" por "Señora de la Pobreza,
Fray Luis Carlos Mantilla sostiene que se debió a los malos
manejos que hicieron quienes tenían a cargo la administración
de la Hacienda de Nuestra Señora del Rosario. En síntesis,
que la Virgen del Rosario perdió de una manera inexplicable
sus bienes y por eso la continuaron llamando Nuestra Señora
de la Pobreza. Juan Friede anota al respecto que muy seguramente
los fieles de Nuestra Señora de la Pobreza eran de muy escasos
recursos, razón por la cual sólo se les va a conocer
en el siglo XVIII con su cofradía.
Después de examinar los documentos originales
sobre la amenaza de una excomunión ocurrida en el año
de 1624 en la ciudad antigua de Cartago, no hay duda que la gran
riqueza de que disponía la cofradía de Nuestra Señora
del Rosario, estaba representada en ganado vacuno, lo que equivale
a decir que dicho capital era exiguo, toda vez que por aquella época
había ganado cimarrón en la región de Las Sabanas,
lo que determinaba que el precio del ganado vacuno fuese insignificante.
Tanto, como para que se cambiase una gallina por una res.
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