En la construcción de esta obra participaron el pro hombre de esta región y de tanta huella para este municipio, como el presbítero Jesús María Estrada y el ilustrado caballero Jesús Vélez donde está presente el diseño neogótico dentro del lenguaje republicano. Alrededor de este proyecto que se convirtió en colectivo que le ha dado tanto nombre al municipio. Sobresale este cementerio en el país por su originalidad, por su funcionalidad y por su ornamentación neogótica, lo cual le ameritó la declaratoria como Monumento Nacional en 1988. En esta construcción se hizo un buen uso de la pendiente de terreno para su diseño en escalones y ubicar allí las tumbas, en franjas perfectamente simétricas y homogéneas, con dos calles laterales en los extremos del lote y una central, a su vez enmarcadas por pequeñas balaustradas. La calle central remata en un templete con cúpula de ojivas, al igual que las dos esquinas del acceso principal, en la parte más alta del lote se forma un jardín-cementerio. En su acceso está flanqueada por dos torres de aguja y pináculos y con un cuerpo en alomohadillado; el punto más alto de la ojiva de la puerta está coronado por una escultura en mármol del Ángel del Silencio. |